Por fin, aquí está… el abanico está terminado y montado. No es que dé mucho aire pero es taaaaaan bonito, y me ha costado tanto, que estoy muy orgullosa. Ya me diréis si os gusta.
ABANICO DE ENCAJE TERMINADO
Por fin, aquí está… el abanico está terminado y montado. No es que dé mucho aire pero es taaaaaan bonito, y me ha costado tanto, que estoy muy orgullosa. Ya me diréis si os gusta.
Hace unos meses me pidieron un peludito como monedero. Lo hice, lo entregué y la verdad, quedó muy parecido a la mascota original.
Como estas piezas son diseños únicos porque no hay 2 iguales, no tomé ninguna nota de como lo hice. No contaba con que meses después me iban a pedir una copia… Pero ahí estaba la petición y tocó improvisar e intentar hacerlo lo más parecido posible. Eso sí, se me ocurrió que podía mejorarlo metiendo algo de relleno en el hocico y oye, creo que no ha quedado nada mal, ¿no?


Seguramente Eva, mi profesora, me dirá que no debería haberlo subido todavía, hasta que esté montado en su estructura y sea «visible». Pero es que estoy tan contenta de haberlo terminado, que quiero compartirlo.
Ha sido, sin duda, el trabajo más laborioso que he hecho hasta el momento. No diré difícil porque no lo es, pero sí intenso, y por supuesto, el hilo de seda, no es el mejor colaborador, quien sepa cómo resbala, se hará una idea de que los bolillos volaban de la forma más inesperada.





Recupero otro clásico que me gusta especialmente y son mis Girasoles de Van Gogh en punto de cruz. Ahí siguen, colgados en mi salón, de lo más difícil que he hecho por la cantidad de colores invertidos, pero queda taaaaan bien 🙂
De las primeras cosas que hice cuando era pequeña, fue una colcha de ganchillo. Yo la quería, la vi en una revista y aunque tendría 11 años cuando la empecé, poquito a poco y cuadro a cuadro llegué hasta el final. Todavía no tenía un ganchillo uniforme así que unos cuadros y otros no medían lo mismo, pero el resultado final quedó bastante bien y hoy en día, la utilizo en mi cama. Eso sí, años después, la completé con unos cojines para que el conjunto estuviese completo.
Ya me diréis si os gusta:


No lo había hecho nunca, la verdad, pero ahí estaba mi prima Cris para pedírmelo. Apareció con una revista llena de mariposas bordadas y me dijo: «anda, por fa, que yo prefiero copiarla una vez hecha, ¿lo intentas?». Y allá fui… Tras mucho hacer y deshacer, la mariposa quedó así:

Tengo que decir que tiene algún fallito, pero casi no se nota 😉
Y luego, la artista del montaje es mi hermana Lucía, así que la dejé en sus manos para que éste fuese el resultado final:

¡Casi vuela! Se puede colocar sobre cortinas, convertirse en un broche… miles de posibilidades.
Para despedirme durante unos días en los que estaré de vacaciones y no compartiré mis labores en este blog, os dejo el atrapasueños terminado y os deseo, dulces sueños.
Nos veremos de nuevo a finales de agosto con nuevos trabajos porque tengo cositas en marcha que espero que avancen mucho ahora que tengo más tiempo libre.
¡Disfrutad el verano!

Una amiga vio algunos de mis monederos y me dijo: «oye, no hay un lobo, ¿tú me harías un lobo para funda de móvil». Como siempre le contesté que sí, y ahí empezó el reto de buscar alguna imagen que pudiese reproducir en ganchillo. Lo conseguí, le envié la foto y me dijo: «jo, quedaría fenomenal con un monedero a juego». Pues muy bien, manos a la obra. Aquí está el resultado, ¿os gusta?

Vi los patrones de estos servilleteros y no pude resistirme, de hecho, hice 2 y seguramente haga alguno más. De momento en casa, que somos 2, tenemos perro y gato, pero hay más animales: elefante, cerdito…
Aquí tenéis el proceso de trabajo y el resultado final, ¿os gustan?





