Manualidades bajo pedido: tu mascota inmortalizada en cualquier técnica, esas cortinas que siempre habías querido, esa colcha que no encuentras, esa joya que combina con tu último vestido comprado para ese evento… lo que se te ocurra, a medida y bajo pedido negociable. Y además, un montón de labores en ganchillo, encaje de bolillos, punto, punto de cruz,…
Ahora que han pasado los Reyes ya puedo compartir cositas que he estado haciendo para regalar. La primera ha sido Grogu. No es que yo suela hacer mucho amigurumi pero esta figura me apetecía especialmente así que me lancé. Ya me diréis si os gusta porque seguro que hago alguna más :-).
Hacía tiempo que tenía ganas de hacerme un chal de encaje de bolillos pero no encontraba un diseño que me llamase la atención hasta que vi este que acabo de realizar. Está hecho con 3 tiras más un borde porque si lo realizaba con 4 tiras me parecía demasiado ancho, y con 3 se me quedaba un poco escaso, así que tuve que buscar un remate que más o menos encajase con el resto del diseño y a la vez, destacase un poco.
El resultado es el que veis. Por primera vez he calculado las horas de trabajo que me ha implicado y resulta que han sido 210. Eso es casi más de un mes de trabajo con jornadas laborales de 8 horas y descansando los fines de semana. A veces, somos reacios a pagar por la artesanía, pero si nos paramos a pensarlo y en Madrid, por ejemplo, pagamos 10 € la hora a una persona que nos ayuda en las tareas del hogar, este chal, añadiendo el hilo, yo debería cobrarlo como mínimo a 2.200 €. ¿Mucho? Ahora que sabes el tiempo que le he dedicado, ¿cómo lo ves tú?
Ayer cumplió un añito mi sobrina y le regalé un abriguito de ganchillo realizado con una lana de colores, un poco Ágata, pero desde luego, muy adecuado para una niña. Además, le queda genial. Aquí os lo dejo a ver si os gusta :-).
Ya llevo un par de veranos en los que hago sandalias nuevas, cada una de ellas en un estilo pero siempre en bolillos. Este año además, me ha tocado hacerlas casi sola porque el confinamiento me pilló con ellas recién empezadas así que no tuve a mi profesora en el día a día para ayudarme. Pero, aquí están, creo que han quedado muy bien y ¡me encantan!
Lo único que espero es que el verano que viene las cosas estén más tranquilas y las pueda lucir mucho más que este año. Y a vosotros, ¿os gustan? 🙂
Una compañera se iba a casar allá por el mes de septiembre. El coronavirus ha alterado sus planes pero la boda sigue adelante. Yo le había dicho que le iba a hacer la liga así que, me puse enseguida manos a la obra ya aquí está, lista para entregársela cuando llegue esa ansiada «nueva normalidad».
Hace tiempo me encargaron una funda de móvil y hasta ahora no había podido hacerla. Es verdad que el confinamiento no me está dejando mucho tiempo libre, que teletrabajar a veces se hace largo y difícil, pero por fin he sacado un ratito y está terminada. Eso sí, no sé cuando se la podré entregar a su dueña que, hasta el momento, solo la ha visto en foto. Parece que le gusta, ¿y a vosotros? 🙂
En estos días de fines de semana de encierro, la sombrilla ha avanzado hasta el final en cuanto a la realización del encaje, como veis en las fotos.
Es verdad que como veréis en la última, queda mucha tarea todavía porque esos hilos que cuelgan a su alrededor hay que rematarlos uno a uno y luego montar sobre la estructura, pero bueno, veo la luz al final del túnel, aunque no sé si tendré estado de alarma suficiente para terminar, de lo que sí estoy segura es de que podrá estar lista para el Ribadeo Indiano de este año, siempre que no se suspenda 😮
No me digáis si os gusta hasta verla terminada, ¿vale?
Mi prima quiere hacerse el traje regional de gallega y para que sea todavía más auténtico me pidió unas puntillas de encaje para los puños y el cuello de su camisa. Ella eligió el diseño, es muy sencillo pero seguro que el resultado final, cuando estén montadas, queda espectacular, espero enseñároslo en algún momento :-).
Hace mucho que no publicaba ninguna puntilla para sábanas y aprovechando que esta semana he estrenado estas, ahí va. Me gustó este entredós, que no tenía esquina y que me tuve que inventar sobre la marcha. Luego llegó mi madre y lo complementó con un bonito bordado con mis iniciales, ¿os gusta?